sábado, febrero 22, 2014

Reflexiones sobre el antisemitismo y la identidad judia.

Jean Paul Sartre fue uno de los primeros en entender que para analizar la salud espiritual de Europa había que centrarse en el antisemitismo porque este no tenía nada que ver con el judío sino con el antisemita ya que lo que este hace es proyectar en su enemigo la propia maldad e intolerancia, sus miedos y frustraciones. Muchos judíos se sorprendieron cuando los nazis fueron a buscarles para llevarles a algún campo de internamiento porque estaban tan asimilados que habían perdido conciencia de ser judíos. Solo lo eran para los nazis.

En eso Sartre tenía razón pero no al decir que el judío era mera creación de sus enemigos, como si el judaísmo no tuviera entidad propia. Hitler fue mucho más perspicaz. Siempre tuvo claro que el peligro del judío venía de su capacidad de contaminación. Como raza inferior podía contaminar la pureza aria y por eso había que aislarle y, al final, exterminarle. Peor sin embargo era su contaminación espiritual. El judaísmo había inundado la conciencia mundial con conceptos tan degenerados como “conciencia”, “culpa”, “no matarás”, “responsabilidad” o “amor al extranjero”, algo que había que borrar del mapa si el hitlerismo quería imponer un nuevo tipo de hombre. Es significativo que en las primeras ediciones de Mein Kampf, estas expresiones aparecieran así, entre comillas o corchetes porque eran sospechosas y había que vigilarlas. Por algo decía Kafka que “quien golpea a un judío, derriba al hombre”.

Hitler tenía razón. El judaísmo es el causante de una serie de exigencias antropológicas que contradicen el abecé de cualquier proyecto de dominación: la autoridad del otro se opone al instinto letal de anularle o aniquilarle; el éxodo se opone a las ideologías identitarias que valoran más el terruño que la tierra prometida; el exilio denuncia el mal negocio que supone contentarse con lo que nos es propio o con lo que podemos asimilar, al precio de desechar lo que ofrece el exterior.

Fragmentos tomados de enlacejudio.com